Tenemos historias de (des)amor muy parecidas, historias de mujeres que viven con el corazón y no con la cabeza.
Este último tiempo encontré alguien que puede entenderme al 100%, alguien que es como yo pero en otro cuerpo… los mismos dolores, y la misma forma de encarar la vida y tratar de ocultar el dolor.
Porque si de ocultar el dolor ante el mundo se trata somos dos grandes expertas, pero el problema es cuando afrontamos la soledad, cuando nos encontramos con nosotras mismas, y todo lo que baila (un malambo, podría decirse) en nuestra cabezas. En esos momentos la fachada se viene abajo, el mundo se viene abajo, y una a una estallan las lagrimas sobre la almohada.
Nuestras historias, que dan mas dolor que placer, esas que nos consumen la vida, esas que no podemos dejar, nos impiden pensar en otras personas que nos ofrecen momentos mejores…
No se que pensar, ni que va a pasar en el futuro… solo se que por ahora hay otra persona en el mundo que es como yo pero en otro cuerpo, y por suerte esta a mi lado, para levantarnos mutuamente cuando nos caemos, para empujarnos cuando ya no queremos andar mas…





